sábado, 22 de octubre de 2011

Autores Generación Mutante

Santiago Gamboa 


  Escritor colombiano. Nació en Bogotá. Cursó estudios de literatura en la Universidad Javeriana de esta misma ciudad y se trasladó a España, donde se licenció en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. En 1990 marchó a París, donde estudió literatura cubana en la Universidad de la Sorbona. También ha vivido en Roma. Durante su estancia en París, se inició profesionalmente en el periodismo, primero en France Presse y luego en Radio Francia Internacional, hasta 1997. A partir de 1993 fue corresponsal del periódico El Tiempo, columnista en la revista Cromos y reportero en la revista Cambio. Su primera novela, Páginas de vuelta (1995) fue muy bien recibida por la crítica. Le siguieron Perder es cuestión de método (1997), que le valió el reconocimiento de la crítica internacional y fue traducida a varios idiomas, Vida feliz de un joven llamado Esteban (2000), con la que también ha logrado un importante éxito internacional, y Los impostores (2002). Además ha escrito el libro de viajes Octubre en Pekín (2001)

BIBLIOGRAFIA 
"Páginas de vuelta"
"Perder es cuestión de método"
"Vida feliz de un joven llamado Esteban"
"Los impostores"
"Octubre en Pekín"
"El Cerco de Bogotá"
"Hotel Pekin"
"Necrópolis"
El síndrome de Ulises

Es la ciudad subterránea y gris de los emigrantes, de los que perdieron toda esperanza en su propio país. Son vidas alumbradas por la intensidad de sus desgracias, por el colorido recuerdo de valles y colinas que nunca acaban de dejar atrás. Son salvajemente jóvenes en todo,en su ansiedad ante el amor y la patria perdida, en la voracidad con que agotan las botellas de vino y vodka y la simplicidad y compasión con que se entregan al sexo. Puros y desdichados sus historias son brutales y hermosas como en un relato ruso.

En esta novela un joven escritor que refriega platos en las mazmorras de un restaurante oriental convoca las voces de sus amigos y de sus numerosas mujeres, en un vertiginoso testimonio de lenguas y pieles africanas, orientales, latinas y también francesas. Pocas veces una obra de ficción ha palpado con tanto dramatismo y belleza el mundo de los inmigrantes.

William Ospina 



(Padua, Tolima, 1954). Poeta, ensayista y traductor. Fue redactor del Suplemento Estravagario del diario El Pueblo en Cali. Creativo de publicidad, estudió literatura francesa en Nanterre, Francia y fue coeditor de la edición dominical del diario La Prensa de Bogotá. Obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Aurelio Arturo en la Universidad de Nariño y ha sido jurado de los más sobresalientes concursos de ensayo y poesía, entre ellos del Premio Nacional de Poesía, Universidad de Antioquia.Poemas suyos aparecen igualmente en las más consagradas revistas.
Colcultura publicó su primer libro de poemas bajo el título de "Hilo de arena" en 1986 y su segundo volumen, "La luna del dragón", fue editado en la colección La Cierva Blanca del Instituto Distrital de Cultura en 1991. Dentro del "Panorama de la nueva poesía colombiana", Santiago Mutis incluye en su antología algunos de sus textos y Darío Jaramillo en el libro "Sentimentario". Ensayos suyos aparecen en destacadas publicaciones nacionales y extranjeras. Su libro "Aurelio Arturo", apareció en 1991 en la colección Clásicos Colombianos de Procultura. Escribió para la "Historia de la poesía colombiana" de la Casa de Poesía Silva, en 1991, puntuales y amplios ensayos sobre Poesía indígena de la conquista, de la colonia y de la independencia.
En 1992 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Colcultura en literatura con "El país del viento". Ha publicado igualmente "Es tarde para el hombre", 1994, "Esos extraños prófugos de occidente", donde recorre las lecciones de vida y de muerte dejadas por Rimbaud, Whitman, Emily Dickinson, Lord Byron, Faulkner o Hölderlin; "¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua?" y "Un álgebra embrujada", mezcla de autores y libros comentados en 1996. Tradujo "Tres cuentos de Flaubert" y "Veinte sonetos de William Shakespeare". Otros libros suyos son "Dónde está la franja amarilla", 1997; "Las auroras de sangre", 1999. Sus últimos ensayos publicados en el año 2001 son "América mestiza" y "Los nuevos centros de la esfera".
En general en su obra, aborda la problemática del país con un gran compromiso político y social. Sus poemas tienen base histórica, con gran ritmo y amplio léxico, abundando en los monólogos dramáticos. Obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en 2009 por su novela "El país de la canela". 

BIBLIOGRAFIA
Poesía
                  Hilo de arena (1986).
                  El país del viento (1992, Premio Nacional de Poesía, Colcultura).
                  ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua? (1995).
                  África (1999).
                  La tienda de la esquina
                  Poesía 1974-2004 (2007).
Ensayo
Aurelio Arturo (1991).
Es tarde para el hombre (1994).
Esos extraños prófugos de Occidente (1994).
Los dones y los méritos (1995).
Un álgebra embrujada (1996).
Las auroras de sangre (1999).
Los nuevos centros de la esfera (2001. Premio de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada de Casas de las Américas, La Habana, 2003).
Los Románticos y el futuro.
Las trampas del progreso.
La decadencia de los dragones (2002).
América mestiza (2004).
La escuela de la noche (2008).
La herida en la piel de la diosa
Lo que le falta a Colombia (2002).
En busca de Bolívar (2010).

Las auroras de sangre

Este libro de William Ospina se ocupa de analizar la conquista de América por el lenguaje, a través del análisis de una de las obras más importantes de las “crónicas de Indias“: Las elegías de varones ilustres de Indias de Juan de Castellanos. Este libro estudia como ninguno otro, el universo de Castellanos cuando exploró el Nuevo Mundo y de cómo lo percibía y lo dejó plasmado en sus versos épicos sobre la conquista de América. Este libro permite acercar al lector contemporáneo a uno de los textos fundacionales de América: Las elegías de varones ilustres, escritas por Juan de Castellanos en el siglo XVI. Ospina consigue poner en contexto al lector para que comprenda el imaginario presente en la obra de Castellanos y por lo tanto de qué manera los españoles interpretaron las novedades que encontraron en el Nuevo Mundo.

Darío Jaramillo 



Darío Jaramillo Agudelo nació en Santa Rosa de Osos, Antioquia, en 1947. Ha publicado cuatro libros de poesía: Historias (1974), Tratado de retórica(Premio Nacional de Poesía, 1978), Poemas de amor (1986) y Del ojo a la lengua (1995); cuatro libros en prosa: La muerte de Alec (1983,novela),Guía para viajeros (1991) y Cartas cruzadas (novela, 1995), nominada, con otros cuatro títulos, en la ronda final del Premio Rómulo Gallegos, y Novela con fantasma (1996). Además de varias compilaciones con sus prólogos, entre ellas La nueva historia de Colombia (1976), Sentimentario, antología de poesía amorosa colombiana (1986), Antología de lecturas amenas(1985) y Poemáquinas (1992). De su poesía se ha hecho una reedición completa 77 poemas (Universidad Nacional, 1987) y tres selecciones parciales: Antología poética (Monte Avila, 1991), Cuánto silencio debajo de esta luna (UNAM, 1992) y Razones del ausente (1998).
BIBLIOGRAFIA 
Poesía
Historias, 1974
Tratado de retórica,1978
Poemas de amor,1986
Del ojo a la lengua. Ilustraciones para diez grabados de Juan Antonio Roda", 1995
Cantar por cantar,
Gatos,
Cuadernos de Música,
Prosa
Guía para viajeros, 1991
Historia de una pasión (texto autobiográfico),
La muerte de Alec, Pre-Textos, 1983
Cartas cruzadas", 1993
El juego del alfiler", Pre-Textos, 2002
Novela con fantasma", Pre-Textos, 2004
La voz interior ", Pre-Textos, 2006
Memorias de un hombre feliz",
Historia de Simona",
Ensayo
Poesía en la canción popular latinoamericana, Pre-Textos, 2009

Cartas cruzadas



Cartas enviadas por Esteban, niño rico, que en el transcurso de la novela se encuentra frente al difícil ejercicio de la escritura de un largo poema dedicado a la noche, que en un principio varía de un profundo tema filosófico a un nocturno que tiene afinidad estructural y temática con la sonata Claro de luna de Beethoven. Se convierte en el punto común de los sentimientos de pérdida, descontrol y cambios que sufren Raquel y Claudia, cumpliendo hacia ellas con una actitud de análisis metódico de sus actos y palabras, mientras asume la función de amigo con el cual encuentran compañía y posibilidad de confesión y transformación. A su vez, es un crítico sustancial del nuevo cambio que sufre la sociedad paisa, que sucumbe al narcotráfico llevándose consigo a Luís, su único amigo. Este aspecto lo convierte en un observador y estudioso del proceso. Es quizás, el personaje de la novela en quien se centra la reflexión y el más trabajado en profundidad por los matices con los que el narrador lo dota. La larga carta escrita por Raquel, mujer de la que se enamora Luís, en sus años de estudiante en Bogotá, la muestra como una estudiante juiciosa que escribe una tesis que se transforma en una especie de propuesta pionera para la reportería gráfica en Colombia, mientras estudia producción de televisión. Es la hija de Rafael Uribe, un hombre que pertenece a la burguesía industrial paisa, con el que mantiene una relación de niña mimada y protegida hasta que Luís la lleva consigo. La carta funciona como un relato largo, inmerso dentro del relato fragmentado en las otras cartas. Junto al diario de Esteban son los textos de más larga cohesividad y en los que se apoya el aspecto narrativo de la propuesta de Darío Jaramillo. Hay cartas enviadas por Claudia y María, hermanas de Raquel y en ellas queda clara la hilación crítica frente a los valores morales y rígidos de la sociedad paisa, con los que lucha Claudia al punto de ser expulsada de su casa por tomar la decisión de vivir su lesbianismo y su gusto por las drogas y el alcohol. Expresión de un acto rebeldía generacional. En maría, hace presencia la mujer mojigata, expuesta a mantener la tradición, esposa de un político que extrañamente en la novela no resulta inmiscuido en el mundo del narcotráfico. Y el diario, aspecto personal de Esteban y el poema que este construye y que nos da a conocer desde las cartas escritas a Luís y a Claudia. Sobre él hablaremos más adelante. Igualmente, en las cartas, se recalca la apreciación de estos jóvenes paisas sobre distintos temas, como la vivencia que tienen de los movimientos juveniles de los años setenta.

Juan Gabriel Vasquez


Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) es autor de la colección de relatosLos amantes de Todos los Santos y de las novelas Los informantes eHistoria secreta de Costaguana. También ha publicado una recopilación de ensayos literarios, El arte de la distorsión (que incluye el ensayo ganador del Premio Simón Bolívar en 2007), y una breve biografía de Joseph Conrad, El hombre de ninguna parte. Ha traducido obras de John Hersey, John Dos Passos, Victor Hugo y E.M. Forster, entre otros, y es columnista del periódico colombiano El Espectador.
Sus libros han recibido diversos reconocimientos internacionales y se han publicado en 14 lenguas y una treintena de países con extraordinario éxito de crítica y de público. Su tercera novela, El ruido de las cosas al caer, ha ganado el Premio Alfaguara 2011.
Juan Gabriel Vásquez vive desde 1999 en Barcelona.
BIBLIOGRAFIA 
Obras
Persona, novela, Magisterio 1997
Alina suplicante, novela, Norma 1999
Los amantes de Todos los Santos, Alfaguara, 2001. Contiene 7 relatos inspirados por las etapas parisina y belga:
El regreso, Los amantes de Todos los Santos, El inquilino, En el café de la République, La soledad del mago, Lugares para esconderse y La vida en la isla de Grimsey
Los informantes, novela, Alfaguara, 2004
Historia secreta de Costaguana novela, Alfaguara, 2007
El arte de la distorsión, ensayos literarios, Alfaguara, 2009
El ruido de las cosas al caer, novela, Alfaguara, 2011
Premios y distinciones
Finalista del Independent Foreign Fiction Prize en Reino Unido con Los informantes
Premio Qwerty al mejor libro de narrativa en castellano (Barcelona) por Historia secreta de Costaguana
Premio Fundación Libros & Letras al mejor libro de ficción (Bogotá) 2007 por Historia secreta de Costaguana



Historia secreta de Costaguana


El escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez novela en 'Historia secreta de Costaguana' (Alfaguara) la segunda mitad del siglo XIX en Colombia bajo el prisma de un protagonista que guarda una cuenta pendiente con el novelista Joseph Conrad.

La historia cuenta en primera persona la vida de José Altamirano desde el hallazgo de su padre, un hombre que se enfrenta a los sectores más conservadores, la construcción del canal de Panamá hasta el encuentro y el 'robo' de su persona para una novela de Conrad, que le sirve al autor para trazar una panorámica de la violenta y confusa segunda mitad del siglo XIX.

Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) aseguró que ha elegido situar su novela en este periodo porque es una «metáfora» de Colombia, que padece una situación de continua «violencia y guerra civil».

Vásquez no se atrevió a definir su novela -se puede considerar «una novela de aventuras, histórica o una reflexión sobre la historia»--, pero lo que sí defendió es el uso de la novela como vehículo para transmitir la Historia y «el pasado común». Como ya sucedía en su novela anterior, 'Los informantes', radicada en la Colombia posterior a la II Guerra Mundial y las relaciones con el nazismo, esta historia relaciona «la Historia con las pequeñas historias privadas».

El autor colombiano aseguró que se alinea con autores como el turco Orhan Pamuk en el «derecho del novelista a distorsionar la Historia y cambiar la cronología siempre que se justifique el producto final» y quiso dejar claro que separa su obra de «la novela histórica al uso».

Vásquez parafraseó a Aldous Huxley cuando aseguraba que Kierkegaard y Dostoievsky podían hablar de lo mismo, pero el novelista ruso «era más profundo y llegaba más». El escritor colombiano sostuvo que la novela puede llegar «más lejos» que el ensayo en aquellos asuntos en los que se carece de documentación.

Para Juan Gabriel Vásquez, los avatares de José Altamirano, «un personaje contradictorio y angustiado» que «escribe para ser perdonado», le permiten trazar esa panorámica de la Colombia del siglo XIX permitiéndose licencias, pero advirtiendo que «las cosas más verosímiles son inventadas, y las más inverosímiles son reales».

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